El ají es una de las hortalizas favoritas, siempre está presente como opción principal en nuestro huerto, sobre todo para los amantes del picante y de la buena comida, dado que el ají le da un sabor especial a nuestros alimentos. ¿Cómo sembrar el ají? Es más sencillo de lo que crees y te lo explicamos a continuación.

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¿Cómo sembrar el ají para obtener excelentes resultados?

Planta de ají blanco

La siembra del ají es muy sencilla, sin embargo como en cualquier cultivo hay que seguir ciertos parámetros para dar a la planta los requerimientos adecuados.

1.Diversidad:

El Ají cuyo nombre científico es Capsicum annuum pertenece a la familia botánica de las Solanáceas, existen muchas especies de Capsicum, actualmente se llevan a cabo diversas técnicas de producción agrícola para selección y mejoramiento genético.

2. Época de siembra:

Se recomienda iniciar el almácigo en primavera y el trasplante también se realiza también entre primavera e inicio de verano.  En zonas más cálidas se recomienda hacer los almácigos en invierno y realizar los trasplante en primavera  y cosecha en verano.

3. Almácigo:

Se recomienda seguir las siguientes recomendaciones:

  • La cantidad de semillas a usar es de una proporción de 0,3 Kg/ha en las bandejas almacigueras.
  • Semillas por gramo de 100 a 120.
  • El número de bandejas por celdas debe ser de 192 con un volumen de celda de 25 centímetros cúbicos.
  • 1 a 2 semillas por celdas.
  • El sustrato se puede realizar con una mezcla de musgo, humus de lombriz y perlita en una proporción 2:1:1.
  • También se pueden usar otros sustratos comerciales como por ejemplo micorrizas en formulaciones comerciales.
  • Los almácigos deben estar en un lugar seguro, que los proteja de plagas y enfermedades por ejemplo un buen vivero de malla antiáfidos sobre mesas que permitan un buen drenaje.
  • En cuanto al riego, lo ideal es que sea una lluvia fina, con regadera o microaspersión.
  • Se puede usar abonos foliares como abonos hechos  de algas marinas o con ácidos húmicos.

4. Trasplante:

  • El trasplante se realiza cuando la planta cuenta con 6 u ocho hojas verdaderas, es decir de 30 a 45 días después de la germinación.
  • Antes del trasplante se recomienda utilizar para protección del sistema radicular una inmersión en las bandejas de soluciones comerciales de hongos antagonistas por ejemplo Trichoderma harzianum.
  • Hay que regar las celdas un poco antes de iniciar el trasplante, para que no ocurra un daño en el sistema radicular.
  • El trasplante se realiza en un suelo húmedo después de un riego de enseño.
  • Hay que asegurarse que en el trasplante todas las plantas queden al mismo nivel en la línea de planta y a una profundidad adecuada en el surco o línea de humedecimiento, para aprovechar al máximo las ventajas de los cambios de surcos posteriores.

5. Suelos:

Para el cultivo de ají prefiere suelos que en promedio sean francos arenosos, para facilitar la aireación y un buen drenaje. Crecen en suelos medianamente alcalinos, con un pH aproximado de 7,4 materia orgánica de 1.9 %, conductividad eléctrica de 2.6 dS/ y un muy alto contenido de fósforo (P)  y potasio (K).

6. Densidad de siembra:

Plantas de ají

La densidad de siembra para las plantas de ají es de 16,667 Plantas/ha sobre todo en plantas de ajíes de porte alto, como por ejemplo escabeche y panca.

Entre plantas debe existir una distancia promedio de 0.3 a 0,5 metros dependiendo de la variedad de ají. Los ajíes de porte pequeño (mocheros, charapitas y cerezos) se siembran a una distancia de 30 cm, mientras que los de porte más grande (panca, escabeche o ají verde) se siembran a una distancia de 40 a 50 cm.

La distancia entre surcos debe ser de 1,20 metros con una hilera de plantas por surcos, a fin de permitir los cambios de surcos y evitar que el agua llegue hasta el cuello de la planta.

Una cantidad excesiva de densidad puede ocasionar grandes problemas en el desarrollo de las plantas, además de promover la aparición de enfermedades y problemas con las plagas.

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7. Abono:

Cuando pensamos en ¿cómo sembrar el ají? Lo primero que hay que saber es que el cultivo de ají es muy exigente como la mayoría de las hortalizas en cuanto a los requerimientos nutricionales, abono y fertilización, especialmente el sistema de producción es comercial. Entre los abonos más utilizados  tenemos:

  • Estiércol vacuno: 20 toneladas por hectárea  con el primer cambio de surco.
  • Guano de islas: Se usará 2 toneladas por hectárea con el segundo cambio de surco.
  • Abonos foliares: Se recomienda usar Biol (puede ser una preparación adquirida o propia) y otros abonos foliares (preferiblemente orgánicos) durante los primeros meses.

El biol es un abono foliar excelente, proviene de la interacción de diversos microorganismos y materia orgánica en un medio anaeróbico, entre los distintos aportes que le hace a las plantas tenemos: La proporción de nutrientes, estimula el crecimiento y contribuye a mejorar la respuesta a diferentes formas de estrés.

Mantener un buen estado nutricional es de vital importancia, sobre todo  si se desea optimizar la producción. La materia orgánica por su lado mejora la actividad biológica  en suelo y ayuda a combatir los problemas de enfermedades de raíces y nematodos.

8. Riego:

El mejor sistema de riego para el cultivo de ají es el riego por gravedad, sin embargo también de adapta a otros sistemas de riego, por ejemplo el riego por goteo.

Para el sistema de riego por gravedad se recomienda riegos ligeros y frecuentes. El promedio en los cultivos de ají de Sudamérica fue de 5-8 días en el verano y en siembras tardías fue de 15-20 días para la estación invernal.  En promedio hubo 18 riegos en una campaña de 7 meses, sin contar  la etapa del almácigo.

Se debe evitar que el agua llegue al cuello de la planta mediante el cambio de surco en riego por gravedad, de esta forma disminuimos la aparición de la marchitez fúngica, principal enfermedad en los cultivos de ají.

Cuando existe un estrés hídrico hay una reducción en el desarrollo fisiológico de la planta disminuye la floración y el cuajado,  puede reducir grandemente el rendimiento.

9. Control de enfermedades.

Daño en el fruto por acción de un hongo

Las enfermedades descritas a continuación están ordenadas según la severidad observada:

  • Marchitez o pudrición de raíces:

Esta enfermedad es causada por el agente fúngico Phytophthora capsici, para poder evitar o controlar un poco este mal, debe existir un buen drenaje, también el uso de hongos antagonista como es el caso de Trichoderma harzianum antes del trasplante al campo definitivo y los riegos deben ser ligeros, pero frecuentes.

  • Virosis:

Esta enfermedad se da a consecuencia de diversos virus. Lo ideal para evitar la aparición de virus es usar semillas de muy buena calidad y eliminar las plantas que muestren síntomas en la etapa más temprana posible, además de desinfectar todas las herramientas que empleemos.

  • Chupadera:

Esta enfermedad originada por los patógenos fúngicos Pythium spp. y Fusarium spp. Suele aparecer en la etapa de almácigo, para evitar su propagación importante el uso de un buen sustrato y de hongos antagonistas, semilla de calidad para asegurar una rápida germinación, control de los riegos para evitar humedad excesiva.

10. Plagas:

Daño foliar por ácaro

Las plagas más comunes en el cultivo de ají son:

  • Mosca blanca (Bemisia spp).
  • Pulgones (Aphis spp).
  • Ácaro hialino (Polyphagotarsonemus latus).

Estos son los 10 fundamentos básicos que debes conocer antes de preguntarte ¿cómo sembrar el ají? Y ahora ¡Manos a la obra!.

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