El tomate es una de las hortalizas de mayor producción a nivel mundial. La producción de tomate bajo invernadero se realiza con la finalidad de proteger al cultivo de las temperaturas adversas del medio.

Cada vez se vuelve una opción más atractiva para los productores porque también permite bajar las incidencias de ataque por parte de diversas plagas (insectos y ácaros) además de poder controlar a través de la temperatura y humedad el ataque de diversos patógenos.

Para aprender más sobre el cultivo de tomate te invitamos a leer: Plagas y Enfermedades en Tomate ⛔ ¡El mejor cuidado para los tomates!

¿En qué consiste la producción de tomates en invernadero?

Desde tiempo remotos, la agricultura ha ido ligada enteramente a la explotación del medio natural que origina lo que se conoce como un agroecosistema, por otro lado tenemos a la agricultura intensiva pretende producir al máximo ocupando el menor número de superficie de suelo.

Un perfecto ejemplo de la agricultura intensiva es la producción en invernadero. El invernadero nos permite obtener un mejor rendimiento, además de poder aislar al cultivo de las condiciones climáticas y poder controlar la temperatura, iluminación, humidificación entre otros, además de la práctica de otras técnicas como lo son: la hidroponía, la fertirrigación y el uso de sustrato con el fin de optimizar el espacio que se tiene.

El invernadero se puede definir como un espacio con el microclima apropiado para el óptimo desarrollo de una plantación específica, así que partiendo de eso se obtiene la temperatura, la humedad relativa, iluminación y ventilación necesaria para poder alcanzar una alta productividad.

La producción en invernadero se emplea actualmente con mucho énfasis en la producción de hortalizas, esta cumple con muchas ventajas, entre las cuales resaltan:

  • Producir sin importar las condiciones climáticas adversas.
  • Altos rendimientos.
  • Obtener productos de mejor calidad, forma, tamaño y sabor.

La tendencia actual es la producción de tomate bajo invernadero, dichas estructuras pretender mejorar las condiciones para acelerar la productividad y de esta forma aumentar el rendimiento de 300 t/ha/año a 500 t/ha/año, todo esto varía dependiendo del nivel de tecnificación que posea el invernadero.

Sin embargo no todo es color de rosa, también se presentan grandes problemas y desventajas en la producción en invernaderos, diversos ensayo señalan que una vez teniendo las condiciones ambientales controladas y se presenta el ataque de alguna plaga o patógeno sino se le da un control efectivo esto puede llevar al exterminio total.

8 Factores para tener éxito en la producción de tomate bajo invernadero

1. Propagación de tomate

La propagación es la primera fase en la producción de tomate bajo invernadero. En comprende el proceso de selección la selección y propagación del material vegetal. En la actualidad gracias al trabajo de la ingeniería genética las plantas de tomate que se utilizan son híbridos con un hábito de crecimiento indeterminado y una alta productividad.

Los frutos poseen además una larga vida tras el proceso de la postcosecha además de poseer una forma y una maduración uniforme.

Una buena plántula debe ser vigorosa, estar completamente verde y no presentar ataques de enfermedades o plagas, además de poseer un buen desarrollo radicular.

2. La resistencia genética a enfermedades y desórdenes fisiológicas

Es uno de los factores más importantes a considerar, el material vegetal debe ser de alta calidad, de ello dependerá el éxito de la producción. Entre las principales enfermedades que pueden afectar a los cultivos de tomates en invernadero se encuentran:

  • Virus del mosaico del tabaco (TMV).
  • Virus del mosaico del tomate (ToMV).
  • Virus del bronceado del tomate (TSWV).
  • Cladosporium fulvum, razas A y B.
  • Cladosporium fulvum, razas A, B, C, D, y E.
  • Fusarium oxysporum f. lycopersici razas 1 y 2.
  • Fusarium oxysporum f. radicis lycopersici.

Para aprender más sobre patógenos, le invitamos a leer: Bacterias Fitopatógenas: Morfología, Diagnóstico y Control.

3. Estructuras, medios de propagación y prácticas de manejo

El semillero cumple con la función de controlar y acondicionar a las plántulas durante la primera fase de su desarrollo antes del trasplante definitivo, es importante que el sitio final cuente con un buen drenaje y ventilación, dado que las plantas de tomate son muy sensibles al aguachinamiento.

4. Sustratos y contenedores

Es en el sustrato donde la planta desarrollará su sistema radicular y por ende, desde donde absorberá los nutrientes necesarios para su crecimiento. Entre las características que debe tener un buen sustrato se encuentran:

  • Debe servir de sustrato a la planta, además de ser liviano, con buena densidad (0,2 gr/cm cúbico) además de poseer grandes espacios porosos.
  • Buena capacidad de retención de agua.
  • Buen drenaje y aireación.
  • Presentar muy poca compactación.
  • Estar libres de patógenos, semillas y de nematodos.

5. Calidad de las plántulas

Las plántulas deben poseer las siguientes condiciones para poder  ser considerara completamente apta para la producción:

  • Debe tener una altura que vaya entre 10 a 15 cm y tener (como mínimo) 4 hojas verdaderas formadas.
  • Las hojas deben estar erectas, verdes y sin ningún tipo de doblamientos
  • Los cotiledones deben estar completamente sanos.
  • Las raíces deben ser blancas y delgadas y llenan siempre todo el contenedor. Las raíces de color marrón significan que la planta ha sufrido alguna situación de estrés mediante su corto desarrollo.
  • No debe presentar síntomas de alguna deficiencia nutricional, deben estar turgentes y libres de enfermedades y de ataques de plagas.

6. Técnica de injertación en tomate

La injertación en tomate es una técnica que sirve para controlar y evitar el ataque de patógenos, se utilizan patrones que confieren a la planta resistencia a ciertos patógenos que se desarrollan en el suelo; permite tener plantas sanas y vigorosas además de una gran productividad.

Hay muchas razones por lo cual en los invernaderos y en diversos sistemas de producción no se aplica la técnica del injerto, la principal es que no hay personal calificado para realizar esta técnica y la segunda el costo del patrón.

7. Establecimiento del cultivo

En los invernaderos, el establecimiento final se suele realizar en bolsas de polietileno, o en algún tipo de sustrato si el sistema empleado es la hidroponía. El éxito en esta fase viene de la mano con varios factores entre los cuales destacan: La humedad adecuada del sustrato, el estado nutricional del mismo, la profundidad de la siembra y la calidad del material.

8. Ciclo del cultivo

El ciclo del tomate viene de la mano con la variedad que se siembra. En promedio desde el proceso de siembra hasta el inicio de la floración pasan alrededor de 45 a 50 días.

El tiempo transcurrido desde la floración hasta la formación del fruto está estrechamente vinculado a las condiciones climáticas, por eso la importancia de poder regular la temperatura dentro del invernadero; las temperaturas diurnas influyen más sobre la floración que las temperaturas nocturnas.

Cuando la flor cumple su óptimo desarrollo, empieza con la formación del fruto como consecuencia de la polinización. El tiempo transcurrido desde la formación del fruto hasta la maduración comercial es de 7 a 9 semanas (dependiendo de la variedad que se está cultivando).

Al inicio, la formación del fruto es bastante lenta, entre la segunda y la tercera semana este apenas alcanza el 10% de su peso total, desde la tercera hasta la quinta semana viene un proceso bastante acelerado y es cuando el fruto alcanza prácticamente todo su máximo desarrollo; luego de esto las últimas dos semanas se da un proceso bastante lento donde el fruto crece muy poco, pero atraviesa una serie de procesos metabólicos que permiten su maduración.

Para aprender más sobre cultivos con solanáceas, le invitamos a leer: ¿Cómo se Siembra el Pimentón? – consejos para maximizar tu producción

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